Guadalajara, Guadalajara (song)

Different styles, one song–a tribute to the fragrance of Guadalajara’s rain-soaked earth and early morning roses, to the nearby places–Lake Chapala, Tlaquepaque, and Zapopan, where we couldn’t go sometimes because of the rain from the hills, to potters and mariachis and beautiful women wrapping their shawls around themselves. Guadalajara, the most Mexican of places.

Composed by Pepe Guizar in 1937

Guadalajara, Guadalajara,
Guadalajara, Guadalajara…

Tienes el alma de provinciana
hueles a limpia rosa temprana,
a verde jara fresca del rio,
son mil palomas tu caserio,

Guadalajara, Guadalajara
hueles a pura tierra mojada.

Ay ay ay ay! Colomito Lejano…
Ay! Ojitos de agua hermanos,

Ay! Colomitos inolvidables,
inolvidables como las tardes
en que la lluvia desde la loma
no nos dejaba ir a Zapopan.

Ay ay ay ay! Tlaquepaque Pueblito…

Tus olorosos jarritos
hacen mas fresco el dulce tepache
junto a la birria con el mariachi
que en los parianes y alfarerias
suena con triste melancolia.

Ay ay ay ay! Laguna de Chapala…

Tienes de un cuento la magia,
Cuento de ocasos y de alborada
s de enamoradas noches lunadas,
quieta, Chapala, es tu laguna,
novia romántica como ninguna.

Ay ay ay ay! Zapopitan del alma,
nunca escuché otras campanas
como las graves de tu convento,
donde se alivian mis sufrimientos

Triste Zapopan,
misal abierto donde son frailes mis sentimientos.

Ay ay ay ay! Guadalajara Hermosa…
Quiero decirte una cosa:

Tu que conservas agua del pozo
y en tus mujeres el fiel rebozo,

Guadalajara, Guadalajara
tienes el alma mas mexicana..

Ay ay ay! Ay ay ay! Ay ay ay! Ay ay ay!

Guadalajara… Guadalajara.

Progenitors of La Raza

The conquest and fall of Mesoamerican civilizations, celebrated by some, lamented by many, gave rise to a new race, la raza, the mestizo. The patriarch of this new race is Spaniard Don Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano. The mother is a Nahua slave, first called Malinalli, later baptized Marina by the Spanish when they received her among a group of twenty female slaves. She had first been given to Alonso Hernández Portocarrero, but when he was called to return to Spain, Hernán Cortés took her as his slave, Nahuátl-Mayan interpreter, and lover. Their son, Martín Cortés, considered one of the first mestizos, was born in 1522. In addition to interpreter and lover, Malinalli eventually became war councilor, diplomat, and spy for Cortés .

Malinalli is known in history as Malintzín, Malinche, or Doña Marina. She was still a child when her life took an unfortunate turn as her father, a cacique of some influence, died, and her mother remarried and soon gave birth to a son. In order to establish that son as ruler, her mother sold Malinalli as a slave, and she eventually came to be owned by a Mayan ruler in the Tabasco region, where she learned the Mayan language. Her native language was Nahuátl. The concession of the twenty slave girls was made when the Spaniards defeated the Tabascans at the Battle of Centla.

Malinalli eventually learned Spanish, but she began her work as Cortés´s interpreter even before she had mastered his language, with the help of a shipwrecked Spaniard, Jeronimo de Aguilar, who had been held in captivity by Mayans and was rescued by Cortés in Cozumel. Malinalli translated from Nahuátl to Mayan, and de Aguilar translated from Mayan to Spanish. There is considerable evidence that Malinalli was much more than a simple translator and concubine for Cortés. The soldier and historian Bernal Diaz del Castillo called her a great woman. Indigenous drawings of the time seldom show Hernán Cortés without Doña Marina by his side, and she is even portrayed alone, directing events without him.

While much appreciated by the Spaniards, she has been maligned as a traitor to her own people, and even today, a person who reveres foreign cultures, goods, and people, is called in derision a “Malinchista.”Whether a hero, a traitor, or simply a victim of circumstances, this Mother of the Mestizo Race was surely a very intelligent woman whose strength and independent spirit were far ahead of her time and circumstances.


(PHOTOS: Malinche, Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano, Martin Cortes, their son, the first known mestizo.)

COMIDA CASERA

LA MAGIA DEL PAN

Cinco ingredientes sencillos—harina de trigo, levadura, sal, azucar, y agua. Con manos fuertes, un poco de paciencia, y algo de calor, su vida se llena de una aroma mágico y maravilloso. A continuación, unas recetas para hacer cantidades pequeñas de pan para deleitarse, hechos a mano–una barra o panecillos suficientes para una familia chica. Es una manera perfecta para revivir una tradición de los antepasados en una tarde de pereza y lluvia.

Experiment con la técnica y el tiempo de amasar, la cantidad de harina, y la manera de formar la masa hasta obtener el resultado deseado. Si quiere hacer cantidades mayores, puede doblar o triplicar las cantidades.

PAN BÁSICO:

Mezcla 1 cda (O 1 PAQUETE) DE LEVADURA SECA con 1 cdta AGUA TIBIA y 1 cda AZUCAR. Deje reposar de 10-15 minutos hasta que se formen burbujas en el superficie. Agrega 1 cdta DE SAL y aproximadamente 2 T DE HARINA, suficiente para hacer una masa pegajosa. Amasa hasta que esté lisa y flexible. Cubre y deja reposar hasta doblarse, aproximadamente 1 hora. Desinfle con el puno, amasa ligeramente, y haga la forma deseada–barra, bolillos, panccillos. Cubre y deja reposar de nuevo hasta doblarse, aproximadamente 30 minutos. Horneé 30 minutos a 175 grados C, hasta que se dore.

PAN BLANCO TRADICIONAL:

Agregue 1 cda ACEITE or 1 cda MANTEQUILLA SUAVE y 1 cda AZUCAR antes de agregar la harina.

PANECILLOS:

Agregue 2 cda MANTEQUILLA SUAVE y 2 cda AZUCAR a los ingredientes de Pan Basico.

PAN CON HIERBAS ITALIANAS:

Agregue 1 cda ACEITE DE OLIVA y 1/3 cdta cada una de albahaca seca, oregano seco, polvo de ajo y sal de ajo, mas 2 cdas QUESO ROMANO RALLADO

A PROPÓSITO, ¿CUÁNDO ES EL CINCO DE MAYO?

ENGLISH

(Insurgente mexicano ataca a soldado francés, Batalla de Puebla, 5 de mayo de 1862)

La evolución de Cinco de Mayo, de un reconocimiento de menor importancia en México, a una borrachera rampante latina-chicana-estadounidense es un misterio a los que vivimos en México. El 5 de mayo de 1862, un ejército insurgente mexicano venció sorpresiva y rotundamente en la ciudad de Puebla a invasores franceses bien uniformados y equipados. Sin embargo, en 1862 faltaba mucho para que la campaña de los imperialistas mexicanos y europeos para extender el Imperio Napoleónico hasta México fuera derrocada por completo.

Me irrita la emoción excesiva que rodea el Cinco de Mayo, pero a mí me irrita la emoción excesiva en general. Sin embargo, cuando me encontré dando clases de español en un pequeño pueblo tejano, era imposible escaparme del alboroto de Cinco de Mayo. En el colegio, se permitían festejos en el aula en determinadas fechas con fines didácticos y culturales. “A propósito, ¿cuándo es el Cinco de Mayo?” me preguntó el director, cuyos talentos radicaban más bien en las matemáticas que en lenguas y culturas extranjeras.

Los alumnos de preparatoria no perdonarán nunca a la profesora que pasa por alto una oportunidad para traer comida al salón, así que yo, a regañadientes, planeaba una fiesta para celebrar el Cinco de Mayo en honor a taquitos y Coca-Cola. En el closet, mi antecesor había dejado papel cortado en rojo, verde, y blanco, unas banderas mexicanas, y unos serapes y sombreros cuyos días de gloria habían pasado ya hace mucho tiempo. Desempolvé todo y puse a los alumnos a decorar el aula para justificar una pequeña fiesta en horas cuando, de manera contraria, hubiera sido prohibida.

Mucho antes de aceptar dicha asignatura docente, yo había vivido en México, donde el Cinco de Mayo no es un día de fiesta oficial. Los profesores de historia mencionaban la Batalla de Puebla en sus clases, en televisión se proyectaban documentales anticuados, y los periódicos sacaban uno o dos comentarios editoriales de sus archivos. En la Ciudad de Puebla, sitio de la batalla, hay conmemoraciones modestas. De vez en cuando, el Día del Trabajo, primero de mayo, que sí es un día feriado oficial, se juntaba con un fin de semana y el Cinco de Mayo de modo que daba pretexto para un puente, siempre recibido con regocijo por profesores y alumnos quienes en mayo luchan para sobrevivir el final del año escolar. Tal es la emoción en México para el Cinco de Mayo.

Determinada que los alumnos cuando menos comprenderían que el Cinco de Mayo NO es el Dia de la Independencia de México, yo buscaba la única herramienta docente a la cual prestarían atención durante una fiesta: una película. Encontré una que era entretenida e informativa, cuando menos para mi y algunos adolescentes aficionados de la historia mundial. En Juárez, lanzada en 1939, Bette Davis, estrella icónica con ojos enormes de los primeros días de la industria cinematográfica, destacaba en el papel de la hermosa Carlota de Bélgica, también de ojos enormes pero de triste porvenir, quien junto a su igualmente desventurado archiduque de Hapsburgo, Maximiliano de Austria, ocupaba el trono imperial en el Castillo de Chapultepec desde 1864 hasta 1867, cuando el Presidente Benito Juárez, finalmente victorioso, trasladó el sede de su gobierno desde su carroza al Palacio de Gobierno en la ciudad de México, y ordenó la abdicación del Emperador. Cuando Maximiliano rehusó por cuestion de honor, Juárez lo mandó a fusilar junto con Miramón y Mejía, sus fieles generales imperialistas.

El caso es que la victoria sorprendente en Puebla el 5 de mayo de 1862 había sido tan amarga como dulce. Los franceses y los imperialistas redoblaron sus esfuerzos, empeñándose aún más en prevalecer en el continente americano. La película detalla más o menos fielmente la lucha de México para mantener su independencia, y los hechos de Benito Juárez, celebrado como heroe de aquella lucha. Juárez era un gran admirador de Abraham Lincoln, un detalle que no ignoraron los cineastas.

Como estudiante del español en la secundaria, me había fascinado una ilustración en el libro de texto de Carlota luciendo un vestido de muchos olanes y una diadema que relucía en su hermosa cabellera. México, a solo un día de viaje de mi pueblo en Texas, ¡había sido gobernado por unos verdaderos Emperadores quienes vivían en un verdadero castillo, el de Chapultepec! Pasarían muchos anos para que yo me diera cuenta que esa noticia no era nada buena.

“Mamá, ¿qué onda con eso del Cinco de Mayo?” me preguntaban mis hijos poco después de trasladarnos a Texas desde Guadalajara. “La profesora de español quiere que les expliquemos a sus clases como celebrábamos esa fiesta asombrosa en Mexico.”

“Díganles,” les dije, “que la celebrábamos más o menos como se celebra aquí la Batalla de Gettysburg.”

Mexicanos en todo el mundo fuera de Mexico ahora celebran el Cinco de Mayo, en compañía de no-mexicanos quienes buscan una excusa para beber tequila y comer guacamole. Conmemoran una batalla mexicana, mientras que en México la gente hace lo que hace en cualquier día común y corriente.

Lectura sugerida: Abraham Lincoln and Mexico por Michael Hogan

Un corto antiguo de la película Juárez

Un documental excelente sobre los Emperadores de Mexico y los 60 años de locura de Carlota

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