NO LOS ODIABAMOS

mgid_uma_artist_mtvNota: Hay cosas de que nunca hablamos. Sencillamente las sabemos, o así creemos. Nadie tuvo que sentarme para decirme que las vidas de algunas personas valían menos que la mía. Lo sabía sin que me lo dijeran. 

En el borrador, usaba la palabra Nigger, porque es la palabra enterrada en los recuerdos de mi niñez. En revisión, veo que la palabra ellos, aunque sea políticamente correcta, es aún más escalofriante que aquella antigua palabra despectiva. Entretejidos en los pensamientos infantiles, encuentro algunas palabras y frases asombrosamente terribles, palabras que yo casi no asociaba con el racismo. Eran simplemente palabras. O no. La gente solía decir, “Eso era muy de blancos,” cuando alguien les hacía un favor. Yo era muy adulta cuando me di cuenta que tal frase tenia algo que ver con la raza. Era un dicho nada mas. Acaso el color blanco no es el color de todo lo bueno? Había Nigger Chasers (Perseguidores de negros), cohetes que se lanzaban al nivel de las rodillas, dándole un buen susto a cualquiera de cualquier tono de piel, que se encontraba en su trayectoria. En Navidad, en las tradicionales medias, encontrábamos Nigger Toes (Dedos de negro), palabra coloquial para las nueces de Brasil. No era un Tigre que agarrábamos por el dedo y si gritaba lo hacíamos pagar cincuenta dólares cada día al cantar, “Eeny, meeny, miney, moe,” la versión inglesa de “Tin marin.”

Nos deleitábamos con historietas del pequeño Negro Sambo y sus montones de hot cakes, Topsy con su “pelo lanudo hecho en pequeñas trenzas que se salían por todos lados,” y los cvuentos del bondadoso Tío Remus. 

Mi familia no los odiaba. No conocía a nadie que los odiaba.En la Escuela Bíblica de Vacaciones, cantábamos,

Jesus loves the little children/ All the children of the world/ Red and yellow, black and white/ They are precious in His sight (Cristo ama a los niños/Todos los ninos del mundo/Rojos y amarillos, negros y blancos/Son preciosos a sus ojos)

Y mas o menos lo creíamos. Veíamos películas de misioneros blancos entre africanos casi desnudos, y con lagrimas en los ojos, buscábamos cambio en los monederos para ayudar a predicar Jesus a aquellos niños y comprarles algo de ropa. Cruzábamos medio pueblo para ensenar Jesus a los niños de la Vivienda Popular. Warsh, cuyo nombre completo era  George Washington Carver Scott, nos hizo reír con sus chistes. Natalie, cuyas trenzas apretaban tanto que parecía mas bien chinita, se acurrucaba en mi regazo y me decía que yo era muy bonita mientras acariciaba mi pelo castaño sedoso.

No los odiábamos. La canción “Darling, You Send Me” de Sam Cooke era mi favorita en la prepa. Ni siquiera pensaba en lo negro que era Sam, al igual que no pensaba en lo blanco que era Elvis. Sam, Johnny Mathis, and Nat King Cole cantaban en el fondo mientras yo me enamoraba y desenamoraba en la escuela. Lloraba con mi mama cuando vimos An Imitation of Life (Imitación de la Vida) acerca de Susan Kohner haciendo el papel de una negra de tez clara que se hizo pasar por blanca en la escuela y trataba mal a Juanita Moore, en el papel de la mama morena de Susan. Su mama también era la sirvienta y la mejor amiga de Lana Turner en la película.

No los odiábamos y no los queríamos lastimar cuando nos reíamos de las cosas tontas que decían, o que nos contaban que decían. Cuando se asustaban, sus ojos grandes se veían chistosos, y hablaban de una manera sumamente graciosa. Amos y Andy y el amigo inseparable de Jack Benny, Rochester, nos hicieron reír hasta que nos dolían las panzas. Sonreíamos con cariño con Hattie McDaniels y Butterfly McQueen en Lo que el viento se llevo.

No os odiábamos. Nos encantaba su música y su estilo. En la primaria, cada ano nos pintábamos las caritas blancas con corcho quemado y cantábamos canciones de los negros en un Minstrel Show. Cantabamos “Swanee” con Asa Yoelsen, hijo de un inmigrante judío lituano quien era rabino y cantor. Asa, cuyo nombre de escenario era  Al Jolson, en guantes blancos y un smoking, se pintaba de negro y cantaba de como añoraba estar con su Mammy entre su pueblo en D-I-X-I-E. En los anos treinta lo llamaban el “Artista Mas Grande del Mundo.”

No los odiábamos, pero si les teníamos mucha lastima. Yo le daba gracias al Señor que había nacido blanca en América, y me preguntaba como fue que El, in su infinita sabiduría, había decretado que Warsh y Natalie serian morenos de destinados a vivir en aquella sector del pueblo, mientras que yo seria blanca y permitida vivir dondequiera que pudiera pagar la renta. Me preguntaba porque los pequeños en la película del misionero habían nacido en África y tenían que andar casi desnudos, mientras yo había nacido en América y tenia mucha ropa y zapatos de sobra.

En verdad, no los odiábamos.

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Published by

Mary Ann Lesh

Teacher, university administrator, and translator/interpreter in Texas, Massachusetts, and Mexico, I am the mother of three and grandmother of seven. I am from Wichita Falls, Texas, and now live in Cancún, México, where I moved in 2017 after six years in Torreón. Between Wichita Falls and Cancún, I lived in Guadalajara, Mexico, for twenty years, with shorter stints in these Texas towns and cities: College Station, Angleton, Lamesa, Lubbock, and Sherman, and a nine-year residence in Brookline, Massachusetts. I have traveled in Central and South America, Europe, and Asia, as well the United States and Mexico.

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